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DOLORES ÁLVAREZ PÉREZ

“Es un error seguir pensando que la conciliación es cosa de mujeres pues ello impide lograr la igualdad real”

Licenciada en Ciencias Económicas y Vicerrectora de Estudiantes, Cultura y reponsabilidad Social en la USC

Dolores Álvarez Pérez, vicerrectora de Estudiantes, Cultura y Responsabilidad Social de la USC en el equipo de Juan Viaño Rey - FOTO: ECG
Dolores Álvarez Pérez, vicerrectora de Estudiantes, Cultura y Responsabilidad Social de la USC en el equipo de Juan Viaño Rey - FOTO: ECG

CARMEN ESCARIZ  | 14.02.2018 
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La primera pregunta es inevitable. ¿El hecho de ser mujer limitó o perjudicó en algún momento sus relaciones laborales o su promoción profesional?
En la universidad nunca me he sentido discriminada. No obstante, si miro hacia atrás y pienso en los inicios de mi carrera profesional en la empresa, allá por los años 80, las cosas cambian.

Cuando estudiaba la carrera mi sueño era convertirme en una alta ejecutiva de una empresa multinacional, pero cuando conseguí mi primer empleo en la empresa, al ver que todo su cuadro directivo – alto y medio- eran hombres, rápidamente me percaté que no iba a ser fácil hacerlo realidad. Allí experimenté la existencia de esas barreras invisibles que impiden a las mujeres promocionar y que años más tardes las conocería como “techo de cristal”.

Lejos de rendirme, siempre luché e intenté buscar otras oportunidades. Afortunadamente las encontré en la universidad y la experiencia en la empresa me ha resultado de gran valor para mi carrera, tanto en el ámbito docente como en la gestión universitaria.

¿La vocación por los estudios o el trabajo ha surgido desde edad temprana o se consolidó cuando tenía formación académica o había vivido experiencias distintas?
Mi vocación la fui descubriendo a lo largo de los años. Por ejemplo, la decisión de hacer la Licenciatura de Económicas y Empresariales llegó por descarte, al ir rechazando otras carreras que no me gustaban o para las cuales pensaba que tenía menos competencias. A medida que iba aprobando cursos, cada vez me gustaba más la carrera y la gestión. Posteriormente, al comenzar como profesora asociada, descubrí mi vocación docente e investigadora. A partir de ahí opté por dejar la empresa y dedicarme plenamente a la universidad.

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