El Correo Gallego

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LA OTRA JUGADA

VÍCTOR TOBÍO

El balance, al final

14.01.2018 
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EN UN PAÍS como el nuestro, tan dado a los extremos, no debe sorprendernos que con la Liga de fútbol echando su telón de mitad de temporada este fin de semana, unos den por prácticamente campeón al Barça y otros entierren definitivamente al Madrid. Cierto que la ventaja es considerable y que en condiciones normales los azulgranas, con permiso de colchoneros y ches, tienen buena parte del camino hecho para cantar el alirón, pero en la Ciudad Condal no las deben tener todas consigo cuando han acudido al mercado de invierno para reforzarse con un hombre consagrado como Coutinho y otro que está por consagrar, Yerry Mina, cuando la experiencia les dice que salvo el caso excepcional del holandés Edgar Davids fichado de la Juventud en el mes de enero de 2004 y que resultó todo un revulsivo para el equipo entrenado por su compatriota Frank Rijkaard, las otras contrataciones llegadas en la ventana de invierno fueron auténticos fiascos.

Habrá que esperar, pues, para ver como encajan estas dos piezas, sobre todo el centrocampista brasileño al que los técnicos culés persiguen desde el pasado verano y por el que han tenido que pagar una auténtica morterada (120 millones de euros fijos y 40 en variables) con lo que sumado a lo pagado en agosto por Dembelé (105 fijos y 40 variables), entre ambos ya se han comido con creces lo ingresado por la fuga de Neymar (222 millones) al París Saint Germain.

Y en este desembolso azulgrana muchos comentaristas deportivos, muy dados a apuntarse a caballo ganador, han querido ver, ante la inacción de Florentino Pérez, una muestra de debilidad o un arrojar la toalla antes de tiempo, algo que no caracteriza ni al presidente del Real Madrid ni a su masa social y mucho menos a sus jugadores, unos hombres que no entienden como en poco más de cuatro meses han podido pasar de ser considerados poco menos que los reyes del mambo tras superar con incuestionable claridad a sus homólogos azulgranas en la Supercopa, a ser considerados casi unos apestados.

Cierto que la inmensa mayoría de los jugadores de Zidane no están rindiendo a la altura que rindieron la pasada campaña en la que ya no solo los titulares respondieron cuando tuvieron que hacerlo, especialmente en los cuatro últimos meses de competición en la que se jugaron todos los títulos y ganaron, sino que la segunda unidad fue la que brillando con luz propia en aquellos partidos considerados menores, permitió a las figuras llegar descansadas y en un optimo momento de forma a los partidos verdaderamente trascendentales.

Es verdad, como se apunta desde el entorno madridista, que la salida de los Morata, James, Pepe y compañía debilitó una plantilla en la que los llamados a sustituirlos no han estado al mismo nivel no se sabe si porque aún les falta un hervor o porque no han gozado de la confianza del técnico para dar de si todo lo que saben. Pero resulta ventajista acusar ahora al presidente y al técnico de una mala planificación, cuando esos mismo que ahora les critican con dureza, les elevaron a las altura spor la contratación de los mejores jugadores jóvenes españoles, a saber, Asensio, Ceballos, Theo y Llorente.

El problema del equipo merengue quizás sea más mental que otra cosa y eso les ocurre a los conjuntos que lo ganan todo en poco tiempo. El ejemplo más cercano lo tenemos en el Barcelona de Pep Guardiola, que tras unos años de éxitos nacionales e internacionales, se dejó ir lo que provocó la salida del técnico catalán. Con el tiempo se sabrá si esta es la causa del bajón madridista, pues hacer balance a mitad de temporada nunca es aconsejable y menos con un Real Madrid que puede repetir éxito en la Champions, una competición que le viene como anillo al dedo y que ha ganado en tres de sus últimas cuatro ediciones.

A la vuelta de la esquina espera el club-estado PSG que no se ha parado en barras a la hora de gastar dinero en la contratación de jugadores, con Neymar y Mbappé a la cabeza, y que está poco menos que arrasando en el campeonato francés, aunque convendría matizar que la Liga gala dista mucho de tener el nivel medio de la española con lo que este paseo militar de los de Unai Emiry habría que ponerlo en cuarentena. En todo caso dentro de pocas semanas saldremos de dudas y veremos de lo que son capaces de hacer los unos y los otros, pero por si las moscas el técnico vasco de los parisinos ya les habrá advertido a sus pupilos como se las gasta el Madrid en su competición fetiche. Y entonces puede que muchos cambien de parecer y guarden sus lanzas para mejor ocasión.

LO QUE DEBERÍA SABER

EL ENTORNO QUE RODEA A LAS FIGURAS No es la la primera vez ni será la última, de hecho, hay ejemplos muy antiguos, que en el mundo del deporte y más concretamente en el fútbol, los jugadores de élite o, mejor dicho, que ellos se consideran de la élite, hacen lo que les viene en gana sin tener en cuenta que se deben al club que les paga y a una afición que les idolatra. El penúltimo ejemplo de mal comportamiento lo tenemos en el argentino del PSG, Javier Pastore que se fue a su país de permiso navideño y ha regresada con cinco días de retraso a la disciplina del equipo parisino alegando motivos personales, aunque los que le conocen bien aducen que está buscando una salida del club debido al poco protagonismo que está teniendo esta temporada. Los actos de indisciplina son frecuentes entre estos deportistas caprichosos que solo miran por su bien personal y no por el del colectivo. Hasta llega a considerarse normal que un jugador con contrato en vigor se declare en rebeldía para que su club atienda su interés en ser traspasado llegando a convertirse en una creencia generalizada la frase acuñada de que "el jugador juega donde le da la gana" como si los contratos que se firman no obligasen a todas las partes. Y lo malo es que el directivo de turno acaba por sucumbir a los deseos del jugador para, dicen, evitar tener una bomba de relojería en el vestuario, cuando en realidad el mensaje que se está enviando al entorno es de una debilidad absoluta y que al final el contrato, al menos en lo que al jugador se refiere,es papel mojado que se puede romper cuando a uno mejor le convenga. En esto también buena parte de culpa la tienen los dirigentes que son los que les animan a enfrentarse a su club para así conseguir su fichaje. Y es que en el pecado llevan la penitencia.

LA CARA Y...

VUELTA AL TAJO Desde su salida del Middlesbrough, equipo al que ascendió a la Premier en la temporada 2015/16 para descender posteriormente, el técnico Aitor Karanka estaba en el paro pero ha vuelto a lo que más le gusta de la mano del histórico venido a menos Nottingham Forest que actualmente milita en la Segunda División y cuyos dirigentes confían en el saber hacer del entrenador vasco, exayudante de Mourinho, para devolverlo a la élite, aunque su trabajo le va a costar porque la marcha del conjunto inglés está siendo muy irregular lo que provocó la destitución de su anterior tècnico, Mark Warburton.

LA CRUZ

MALA SUERTE Echar mano de la muletilla de la mala suerte es lo que se suele hacer para justificar errores propios, pero en este caso resulta del todo oportuno, porque auténtica mala suerte fue la que tuvo Nani Roma, ganador tanto en motos como en coches del Rally Dakar cuando a menos de un kilómetros de la linea de meta de la tercera etapa del Dakar, sufrió un grave accidente al volcar su Mini tras pasar por una zanja que no estaba señalizada, lo que le provocó una conmoción cerebral que le llevó a ser trasladado de urgencia a un hospital aunque, afortunadamente, sin consecuencias graves para el excelente piloto.