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PILAR CERNUDA

Cadáveres en el armario

14.06.2018 
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NADA como alcanzar las alturas para que aparezcan manchas negras en biografías aparentemente impolutas, amistades peligrosas o actuaciones poco ejemplares. Lo que coloquialmente se llama cadáveres en el armario. A los diez días de presidencia, Pedro Sánchez empieza a conocer los sinsabores de encontrar, en su equipo, actitudes que en tiempos no muy lejanos le sirvieron para exigir dimisiones cuando eran otros los que gobernaban.

Màxim Huerta creó una sociedad ficticia para cotizar menos y para cargar gastos personales como gastos profesionales. Son multitud las caras conocidas que hicieron lo mismo, pero eso no exime al ministro de haber trampeado con Hacienda. Todos los que crearon esas sociedades repiten, como Huerta, que hubo un cambio de criterio; los que se negaron a utilizar esa vía para pagar menos a Hacienda saben que no era tal el cambio de criterio, por eso se resistieron a crearlas. No se trataba de dar ejemplo de honradez, o no siempre, sino que en la mayor parte de los casos temían que les pudieran multar por intentar una situación ventajista a la que no tenían derecho.

Por mucho menos exigió el PSOE, y Pedro Sánchez cuando era oposición, que dimitieran dirigentes del partido que gobernaba. Por no olvidar que la moción de censura la presentó Sánchez por considerar corrupto a un presidente que no ha sido condenado en la famosa sentencia Gürtel que puso fin a su Gobierno, y que además no estaba al frente del PP en la mayoría de los casos de corrupción que se han vivido en su partido.

Pedro Sánchez ha conocido muy pronto las hieles de ver a su equipo en el foco de los que buscan indicios o pruebas de corrupción. Él mismo está cuestionado por su tesis doctoral, que la universidad no facilitó durante meses y que, una vez conocida, provocó estupefacción en la clase docente porque no tenía nada que ver con lo que se considera una tesis doctoral.

Aparecen casos de nepotismo que los socialistas desmienten con el argumento de que no se puede descalificar a ningún buen profesional por sus lazos profesionales o amistosos; pero bien que se obligó a profesionales del PP de reconocido prestigio a renunciar a puestos que ocupaban antes incluso de que sus familiares fueran nombrados altos cargos.

Más. En el periódico históricamente socialista que se había desviado ideológicamente, ante la llegada de Sánchez se ha vivido una purga que, si fuera otro periódico con nombramientos y ceses fulminantes a las horas de llegar el PP al poder, se habría producido un escándalo descomunal.

Dos independentistas conocidos, Puigdemont y Turull, de un partido que apoyó la moción de censura del actual presidente, aparecen implicados el primero en un caso de gestión presuntamente fraudulenta en el Ayuntamiento de Girona y el segundo en un supuesto delito de alzamiento de bienes.

En otoño habrá sentencia de los ERE. Tranquilos: el PSOE no tiene nada que ver.

Periodista