El Correo Gallego

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JUAN SALGADO

Adornar la incompetencia con la chulería

13.01.2018 
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DE la peculiarísima forma de gestionar sus responsabilidades por parte de la Dirección General de Tráfico hay cumplidas, y repetidas en el tiempo, actuaciones que en el caso de Galicia suponen una manifiesta y negativa discriminación respecto de lo que ocurre en el resto del conjunto nacional. A título de ejemplo, el titular de un periódico gallego que señalaba, referido a 2015, que "Tráfico multa a 1.300 conductores al día en Galicia, un 40 % más que en 2014", mientras el incremento de las sanciones en el resto del Estado era de un 1,5 %.

Lo acontecido hace ahora una semana, en el puente de Reyes, en la AP-6 a propósito de la más que prevista y anunciada nevada que paralizó durante más de doce horas a 3.000 vehículos en un tramo de apenas 100 kilómetros de autopista no es, en consecuencia, más que otra de las muchas arbitrariedades y dejadeces de una Dirección General incapaz de abandonar su instinto criminalizador hacia los conductores, en manifiesta dejación de sus responsabilidades y en consciente olvido del peso que factores como la edad del parquin automovilístico español o el trazado y conservación de las carreteras tienen en la sucesión de accidentes.

Cuando a esa arraigada costumbre exculpatoria de las propias responsabilidades se suma la bisoñez de sus responsables, ocurre lo que en la lamentable noche del 6 al 7.

Es cierto que, como señalaba un destacado articulista madrileño, esta sociedad posmoderna se muestra cada vez más incapaz de soportar la inevitabilidad de los contratiempos, sean nevadas, huelgas o tsunamis. Ello no excluye que todo ciudadano cabal deba exigir no la desaparición de lo inevitable, pero sí la adecuada gestión de lo previsible. Y en la fecha señalada se trataba de eso. Y ningún responsable, a excepción de la otrora denostada UME y la solidaridad ciudadana supieron estar a la altura.

Pero no es lo peor que el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, haya hecho expresión pública de la bisoñez e incompetencia que asociaciones del sector adivinaban en su perfil político cuando asumió el cargo, excluyendo su propia responsabilidad y cargándola en el debe de concesionaria y conductores, desde la placidez de su confortable hogar sevillano

Tampoco es lo más lamentable que en manifiesto desconocimiento de cómo gestionar un suceso de ese tipo, haya dejado a familias enteras al albur de su suerte en medio de la noche y la nieve sin haber utilizado, como debiera, los medios de comunicación públicos para llevar información seria y rigurosa de cuanto no se había hecho y se empezaba a hacer.

Ni siquiera lo más deleznable sea la peor gestión que se hizo del después que del antes, con esas nuevas y provocadoras ocurrencias de que cualquier organismo pudiera llamar a la UME o de exigir el kit antinevadas de la DGT y sus 18 elementos que, con más ironía que indignación, recibió tan jocosamente la opinión pública.

Lo que realmente indigna, o debiera, a la ciudadanía es la grosería de unos tuits rayanos en la mala educación por parte de quien cuenta en su trayectoria con no pocos patinazos. Que encima haya que consentirle sus exabruptos irónicos, más propios de un chulo de barrio que de un político, es comportamiento que debiera tener la justa correspondencia en su dimisión. Pero no será.

jsalgado@telefonica.net