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crónica personal

PILAR CERNUDA

Matar al padre

16.05.2018 
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NO parece que Quim Torra vaya a marcar distancias con Puigdemont, vaya a "matar al padre", esa situación tan habitual en la que el sucesor no tarda ni un minuto en buscar su propio espacio y de forma brusca, o poco a poco, se va despegando de aquel que lo promovió a las alturas.

La cara de admiración de Torra hacia Puigdemont cuando el expresidente tomaba la palabra en la rueda de prensa, y el tono de Puigdemont, el tono prepotente del hombre que manda, eran la muestra palpable de que a Quim Torra le tiene sin cuidado, no le humilla, ser un presidente que ni pincha ni corta. Un presidente dispuesto a hacer lo que le dicte el prófugo de la justicia española.

Hay aspectos reseñables en la rueda de prensa berlinesa, algunos de ellos tienen que ver con las formas y sin embargo son importantes: los aplausos de los periodistas cuando entraron Puigdemont y Torra, algo inaudito en España y en la mayoría de los países europeos. La mayoría de los que acudieron a la cita estaban entregados. Segundo, el interés de Puigdemont en mostrar su buen manejo de los idiomas ... excepto el español, que solo lo utilizó cuando le hicieron preguntas en castellano.

Y, más grave, la mentira considerable de Puigdemont cuando manifestó que la Unión Europea va a tener un papel importante en el diálogo entre el Gobierno español y el catalán, obviando que ni un solo presidente de las distintas instituciones europeas han aceptado esa mediación sino todo lo contrario.

En la rueda de prensa se advirtió muy bien qué es lo que más preocupa a Puigdemont y Torra: que el control de sus finanzas se mantenga en manos del Gobierno central, evidentemente porque se quedan sin libertad para utilizar el dinero público en iniciativas independentistas, empezando por el pago de los viajes a Alemania o el de los miembros del parlamento paralelo que pretenden crear para poner en marcha la "república independiente".

Como les preocupa, ha quedado claro, que se vuelva a activar el 155, que expulsaría de la Generalitat al recién elegido Torra y a los consejeros que pretende nombrar. Les preocupan también las actuaciones judiciales abiertas, lo que significa que no andaban desencaminados los dirigentes españoles que apostaron por cercar el independentismo llevando a los tribunales sus presuntas ilegalidades, para que actuaran en consecuencia.

En cuanto al contenido de sus diatribas contra España, sus alegatos a que son ellos los que defienden la democracia, el vocabulario plagado de términos como exiliados, presos políticos, emplazamiento al Gobierno para que fije día y hora para las negociaciones, y los derechos ciudadanos no respetados... Deja vù. Solo engañan a quienes quieren ser engañados. Que desgraciadamente son muchos, pero que sean muchos no convierte en demócratas a los dirigentes catalanes que se han situado al margen de la ley y de la Constitución.

Periodista