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Crónica Personal

PILAR CERNUDA

Sí puede ser no

12.07.2018 
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LA vicepresidenta del Gobierno se ha metido de lleno en el debate provocado por la sentencia de La Manada al anunciar una reforma del Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que se considere delito de violación cualquier contacto sexual que no esté precedido de un consentimiento verbalizado con un "sí". Carmen Calvo afirmó que "si una mujer no dice sí expresamente, todo lo demás es no". La polémica está servida. Con un añadido en el que nadie pone el acento pero que distorsiona la lucha por la igualdad: no solo las mujeres pueden ser violadas. Carmen Calvo debería tenerlo en cuenta.

Jueces y fiscales hacen todo tipo de consideraciones sobre la iniciativa del Gobierno, que ha coincidido con el escrito que han enviado 750 magistrados al Consejo Consultivo de Jueces Europeos, en los que denuncian las presiones sufridas por los jueces relacionados con el caso de La Manada y denuncian también las interferencias del Ejecutivo y los legisladores en el trabajo de los responsables de administrar justicia. Lo que habría que preguntarse es si el planteamiento del Gobierno de Sánchez con el "sí es sí" ayuda a solucionar el problema.

La ley española ya recoge, como en otros países europeos, que para que una relación sexual no sea delictiva debe haber "consentimiento expreso", ausencia de engaño o violencia, y que no se realice con personas drogadas, ebrias o discapacitadas. La clave está en que el consentimiento expreso no está formalmente definido, de ahí que Carmen Calvo haya introducido la obligatoriedad del "sí" previo con el añadido "todo lo demás es no".

Se equivoca, porque un sí puede cambiar a un no en función de cómo se desarrolle la relación sexual. Y unos jueces, un tribunal, pueden tener dudas sobre si existe o no violación en función de la credibilidad de las versiones. Interviene por tanto un factor subjetivo en el que hay que valorar indicios, ya que las pruebas se dan en escasas ocasiones.

Hay sin embargo, en el escandaloso episodio de La Manada, un aspecto positivo, uno solo, más allá de la polémica política y judicial: la concienciación generalizada de que nadie puede considerar que está autorizado a agredir sexualmente a quien se le ponga por delante interpretando que determinadas actitudes, o vestimentas, le da vía libre para hacerlo. La prevención y el rechazo social casi siempre son más efectivos que las leyes.

Periodista