El Correo Gallego

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EDITORIAL

¿De brazos cruzados?

13.03.2018 
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AHÍ ESTÁN LOS DATOS golpeando conciencias y mostrando una realidad sangrante, por si no teníamos claro que el camino hacia la igualdad real entre hombres y mujeres es largo y fatigoso, y está sembrado de minas. El informe del Observatorio del Consejo General del Poder Judicial explica por qué millones de españolas asombraron al mundo con su huelga y sus manifestaciones en un 8-M histórico, por qué salieron a las calles: las denuncias y las víctimas

de violencia machista alcanzaron un máximo de récord el año pasado, con un preocupante repunte, además, de menores enjuiciados. Las cifras provocan escalofríos, con 166.620 denuncias -¡más de 450 cada día!- y un aumento de casi veinticinco mil sobre las presentadas en 2016. Galicia, por cierto, no se libra de esta inaceptable lacra, con casi 6.500 denuncias que suponen un 13,3 % más, aunque esté entre las comunidades con la ratio más baja de víctimas por cada diez mil mujeres. Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio del CGPJ, destaca lo positivo de que las mujeres estén perdiendo el miedo y afloren las conductas violentas, pero lo cierto y verdad es que el informe radiografía el avance de un cáncer inasumible e impropio de una sociedad madura y civilizada. Y es doblemente preocupante que el machismo halle refugio en una juventud que necesita rearmarse con valores como la igualdad, el respeto, la tolerancia, el pluralismo y, por supuesto, la libertad. La campaña que impulsa el Ministerio de Igualdad para fomentar relaciones sanas, alertando de que el maltrato no llega de repente y exhortando a rechazar actitudes de control o abuso en la pareja, es apenas una gota en el océano de medidas que necesitamos con urgencia si de verdad queremos erradicar la violencia machista. De lo que hablamos, exactamente, es de que la sociedad debe movilizarse frente una lacra que se ha cobrado desde 2003 más de novecientas vidas de mujeres y niños -99 el año pasado-, y que no conocemos en toda su vomitiva dimensión porque el porcentaje de víctimas ocultas, de casos sin denunciar, se mueve en el escandaloso territorio del 65 %, según la macroencuesta de violencia contra la mujer hecha en 2015. Los cientos de muertos y los cientos de miles de víctimas no se merecen que sigamos de brazos cruzados.