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EDITORIAL

Jubilados: razones sobradas para protestar

16.04.2018 
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MILES DE PENSIONISTAS volvieron a echarse ayer a las calles para denunciar las agobiantes estrecheces económicas que padecen e insistir en la necesidad de acometer planes urgentes que permitan paliar esa situación. Pese a los intentos de diversas fuerzas políticas y sindicales de sacar tajada a costa de estas manifestaciones, todo indica que las reivindicaciones de los jubilados no tienen, en general, un cariz partidista concreto y que en ellas participan por igual afectados de todas las ideologías unidos por el mismo malestar. Y es que a nadie se le escapa que para sobrevivir en España con menos de 800 euros mensuales hay que hacer casi milagros. La situación en Galicia es aún más grave que en el conjunto del Estado, por lo que a nadie le debe extrañar la elevada participación que están teniendo las manifestaciones convocadas a nivel autonómico. Así, la pensión media en Galicia se sitúa en 788 euros, frente a los 918 que alcanza en el ámbito estatal, y hay zonas concretas, como en la comarca del Xallas, que supera por muy poco los 620 euros. ¿Cómo es posible subsistir mes a mes con esa ridiculez? ¿Cómo hacen miles de jubilados para pagar la luz, el gas, el agua, comer, vestirse y encima, en numerosos casos, ayudar a hijos y nietos que no tienen recursos, después de la larguísima crisis que aún colea, para mantenerse a ellos mismos y a sus familias? El Gobierno sabe de sobra que muchos pensionistas tienen razones más que sobradas para protestar, y también sabe que prometer subidas irresponsables, como hacen los partidos populistas, traería consigo el crac del sistema, por lo que se enfrenta a una patata caliente de complejísimo enfriamiento. Por todo ello, para templar ánimos y evitar que el enfado siga creciendo solo le queda la opción de, a corto plazo, acometer un incremento selectivo de las pensiones más bajas con el fin de paliar los casos más sangrantes, que son muchos. En cuanto al medio y largo plazo, no hay que tener una cabeza privilegiada para saber que el problema será cada vez mayor mientras no se pongan en marcha políticas efectivas de incremento de la natalidad, no se reactive el panorama laboral y no se incentive de una forma mucho más atractiva la apertura de planes privados de inversión con vistas a la jubilación. O eso, o el desastre futuro. Es lo que hay. Y debemos ser conscientes de ello.