El Correo Gallego

Vladimir Ilich Lenin, en uno de sus primeros mítines, recién llegado de su cómodo exilio de Zúrich, donde vivía en la Spiegelgasse, cerca de Tristán Tzara - FOTO: XF/ARCHIVO DOCUMENTAL SOVIÉTICO

La esperanza que se convirtió en un reguero de sangre

'La historia no registra otro cambio de frente tan radical', diría león trotsky al comienzo de su célebre historia de la revolución rusa de 1917. uno puede estar o no de acuerdo, aunque sospecha que la francesa, algo más de un siglo anterior (1789/1799), pudo haber sido, en todo caso, un tanto más bestia. Pues bien. lo de los soviets fue, a todas luces, un experimento precipitado, aunque urgente. de esto último no cabe la menor duda. los zares habían condenado al pueblo a un hambre atroz y a unas condiciones en que la vida era, simplemente, un milagro, y los límites de aguante ya habían sido sobrepasados mucho tiempo antes, pero la precipitación fue innegable. el principal ideólogo, vladimir ilich lenin, venía de otro planeta (en concreto, de la spiegelgasse de zÚrich), y no puede decirse que su sentido de la realidad de su país fuera muy exacto. sus pasos indecisos al comienzo de la historia, así lo han demostrado. Nacía el marxismo/leninismo. léase comunismo. uno también es marxista, sólo que de la facción harpista. por eso no creo que mi ideología deje de triunfar nunca. es menos arriesgada. la otra, la leninista, ha fracasado, en la práctica, una y otra y otra vez. lástima. era una esperanza...