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ALICIA PÉREZ-PORRO BIÓLOGA MARINA

“Aún estoy pagando el precio por haber sido madre hace 19 meses”

{ Apasionada } Lucha por la igualdad de género con inteligencia, pues piensa que “la única manera de conseguir un cambio de verdad es que los hombres se unan a esta conversación”. Además, opina que “no escucharnos o relegarnos a un segundo plano es un desperdicio de talento, pues las mujeres somos el 50 % de la población mundial”.

Alicia Pérez-Porro - FOTO: ECG
Alicia Pérez-Porro - FOTO: ECG

MARÍA ALMODÓVAR   | 13.06.2018 
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Alicia, ¿qué les diría a aquellos que no creen en el cambio climático?

Les diría que estoy preocupada por el futuro de mi hija, por el planeta que ella va a heredar, y les preguntaría si ellos también se plantean lo mismo. No quiero que mi hija se pierda la experiencia de bucear en un arrecife de coral, y a este ritmo ese es el futuro más probable, y tampoco quiero que tenga que pagar la factura que nos va a costar a todos los efectos del cambio climático.

El aspecto económico del cambio climático es un efecto colateral del que se habla demasiado poco y ya nos está afectando al bolsillo. Así que los animaría a sentarse a tomar un café con científicos, economistas, abogados, etc., cualquier profesional trabajando algún aspecto del cambio ­climático, porque el cambio climático es muchísimo más que el aumento de las temperaturas y el nivel del mar.

Háblenos de su proyecto, que tiene como ejemplo las esponjas marinas para demostrar que el cambio climático afecta y cambia la biodiversidad.

Las esponjas marinas son altamente resilientes, al fin y al cabo, llevan en este mundo unos 640 millones de años, lo que las hace muy adaptativas. Algunos estudios concluyen que en ciertos ecosistemas marinos, como por ejemplo los arrecifes del Caribe, las esponjas están pasando a ser el organismo dominante, sustituyendo a los corales, debido a los efectos del cambio climático. Esto afecta directamente a la biodiversidad de dichos ecosistemas, ya que muchas especies de peces comerciales están ligadas de ­alguna manera a los corales, por ejemplo. Si estos disminuyen, los peces también.

Estudiar y llegar a entender por qué ciertas especies de esponjas están ganándole la batalla al cambio climático ­podría ser clave para saber qué ­organismos van a lograr ­sobrevivir y ­cuáles no.

Fundó y dirige la Comisión de Mecusa-Women in STEM, que busca la igualdad de género. ¿Qué balance hace?

El balance de Mecusa es muy positivo. Empecé siendo yo sola dentro de ECUSA y ahora somos un equipo de unas 10 mujeres, con energía y con ganas. ­Todavía nos queda conseguir el reto de que algún hombre se una formalmente a la comisión, desde mi punto de vista la única manera de conseguir un cambio de ­verdad, que los hombres se unan a la conversación de la igualdad de género.

El trabajar en pro de la igualdad de género en general, pero en particular dentro del mundo STEM, se ha convertido en una prioridad para mí y parte de mi vida profesional. Creo en una ciencia inclusiva y diversa, en la que personas de diferentes sexos, orígenes y puntos de vista tienen cabida. Cuanto más diversa y más inclusiva sea la ciencia y la tecnología, ¡mejor para todos! Las mujeres representamos el 50 % de la población mundial, no escucharnos o relegarnos a un segundo plano es un desperdicio de talento. Siempre pienso en que a lo mejor una de esas mujeres que abandonaron la investigación por culpa de las dificultades asociadas a la desigualdad a lo mejor tenía en la cabeza algún avance importante contra el cáncer, o una idea brillante para un avión solar, o la vacuna contra alguna enfermedad mortal. Piénsenlo.

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