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Bestias Salvajes, sí... Gilipollas, no

SANTI CARRO   | 30.07.2017 
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Muchos animalitos se pirran por comer huevos, sabe usted. Rara es la especie omnívora, en el mundo de las bestias, que le haga asquitos a tan nutritivo refrigerio: mamíferos, aves, lagartos, serpientes... todos ellos son "amigos de lo ajeno", cuando no hay moros en la costa. Solemos referirnos -al caso que nos ocupa- a bestias omnívoras, es decir, que picotean de todo un poco, siendo los huevos el colofón de tan variado menú. Incluso algunas fieras corrupias han llegado todavía más lejos, y se las conoce como "oófagas", es decir, que se alimentan cuasi exclusivamente de huevos, como ciertos tipos de crótalos viperinos africanos o lagartos-lagarteranos.

En cambio nosotros, los humanos, que somos un poco idiotas y nos creemos todo lo que nos cuentan en la tele, escapamos del huevo como si transmitiese la peste bubónica porque pensamos (muy erróneamente) que tomar más de dos huevos a la semana nos sube el colesterol. Las industrias alimentarias, esas mismas que fabrican y plastifican sus zarandajas, se han encargado de hacernos creer muuuchas tonterías a lo largo de muuucho tiempo a través de la mercadotecnia, ¿a que sí? Y así nos va: uno de cada cuatro españoles, es obeso; y dos de cada cuatro niños, están gordos.

Pero las criaturas asilvestradas son mucho más listas que nosotros. El zorro listado, el mapache, la zarigüeya... éstas y muchas otras alimañazas salvajes son amantes del hurto de huevos de gallina doméstica, y cavan túneles en el suelo para acceder al corral, o buscan resquicios por los que colarse. Pero no sólo hablamos de los huevos gallináceos, los únicos que corren peligro de ser hurtados, que va... sino de todo tipo de puestas o nidadas, ya estuvieren éstas en las más altas copas de los árboles, ya en un socavón en la arena, o bien al borde mismo de un acantilado. Porque tan variopinta es la lista de ladrones roba-huevos, como la de recónditos lugares donde yace "el tesoro". 

Lo que pretendo con este artículo es que usted sea consciente de la importancia nutricia del huevo, tratándose muy probablemente del alimento con más y mejores propiedades salutíferas de entre todos los conocidos.

Tal es así, que me he permitido elaborar una breve recopilación de los más afamados "granujillas", criaturas silvestres muy espabiladas que se dedican al pillaje de puestas ajenas, con el fin de llenarse el estómago de nutritivas albúminas. Tome usted buena nota:

El alimoche o Neophron percnopterus, al que Rodríguez de la Fuente bien hubo de bautizar como "el buitre sabio", es un pájaro capaz de utilizar piedras para romper huevos de avestruz, allá en la lejana África. Se vale de su pico para sujetar un guijarro del suficiente tamaño para romper la dura cáscara, pero no tanto como para desbaratar su contenido, desperdigándolo por el suelo... o sea que de tonto no tiene ni la primera de las plumas, más sabiendo que un huevo de avestruz equivale nutritivamente a ¡¡¡20 huevos de gallina!!!

Los varanos del Nilo o Varanus niloticus, una especie de lagartos más bien "grandotes", son expertos en saquear huevos de cocodrilo, aprovechando que la vigilante madre de cocodrilo se ha sobrecalentado en tierra firme, al custodiar con celo su nido, y viéndose obligada a ir de vuelta al agua a refrigerarse. Es entonces cuando el villano lagarterano, raudamente, desentierra con sus afiladas zarpas la nidada socavada en la tierra, y si nota que la cáscara está blanda -al dar el primero de los bocados- se come tantos huevos como puede, antes de que regrese su cabreada progenitora lanzando pestes a los cuatro vientos. Por otra parte, la hembra de varano pone su nidada -de entre 10 y 60 huevos- en montículos de termitas, abriendo un hueco en el período de las lluvias cuando las paredes son más blandas, y ni siquiera se toma la molestia de cubrirlos: los insectos sellarán el nido rápidamente y los huevos se incubarán con seguridad, con un calor y una humedad constantes... anda que el varano, ¡¡¡de tonto no tiene ni la primera muda!!!

El monstruo de Gila (Heloderma horridum) es un tipo de lagarto venenoso, ¡¡¡que se "pirra" por los huevos ajenos, constituyendo su alimento favorito!!! Protegido por los cuatro costados, gracias a su contraste cromático negro-anaranjado (coloración aposemática, que advierte de su toxicidad a posibles depredadores), le importa un pimiento si los huevos proceden de una tortuga, de un ave, de otro lagarto o de una culebra; si se trata de huevos, nada -ni nadie- podrá ya detenerlo. Para localizarlos se vale de su lengua bífida, capaz de detectar partículas odoríferas en el aire, y como este saurio puede llegar a comer hasta la mitad de su propio peso de una sola sentada, ¡¡¡nidada que localiza, nidada que extermina!!!

La serpiente comedora de huevos común (Dasypeltis scabra, arriba derecha). Oriunda de África, poseen vértebras con espinas que perforan el huevo a medida que éste es empujado hacia la glotis. Por muy grande que sea el huevo, este ofidio puede desencajar las mandíbulas de forma tal (hasta tres veces su propio diámetro) que el zigoto queda encajado entre su glotis, donde el contenido es ingerido y la cáscara, regurgitada a posteriori... y a otra cosa, mariposa. Este ofidio solo se alimenta de huevos (es oófaga), fíjese usted que cosa.

El lobo (Canis lupus, abajo izq.) y ciertos plantígrados no dudan en zamparse ricas huevas de arenque, aferradas en lechos de algas someras, llegado el momento de la freza (o desove). Digo más, los osos negros, o Ursus americanus, prefieren salmones hembras por sus nutritivas huevas, ricas en calorías y grasas, siendo así que en épocas de bonanza, cuando los salmones se congregan en pozas superficiales y son de fácil captura, que los osos llegan a descartar muchos salmones al dar primer bocado, justo al cerciorarse de que se trata de un salmón macho; unas fecundas y deliciosas entrañas, cargadas de huevas a rebosar, son la razón de tan exigente preferencia por las hembras.

Hasta tal punto llegan algunos "bichos" -quiéraseles llamar así, aunque sin motivo alguno- que incluso conocen el momento más propicio para ciertas "oportunidades gastronómicas", como por ejemplo, y aprovechando las bajas mareas, hacerse con un preciado manjar: los huevos de tiburón, que la hembra deposita aferrados a los lechos y bosques de algas, cercanos a la orilla del mar; la espabilada criatura no es otra que una especie de primate, el papión (Papio papio), más conocido como babuino, que se aprovecha de las mareas bajas con frecuencia, no sólo a recargarse de buenas fuentes de proteínas (en forma de almejas, lapas y mejillones) sino que, llegada la ocasión, ponerse a disfrutar de estos nutritivos huevos de tiburón cuya roja yema rebosa de múltiples aminoácidos, vitaminas y omega 3 marinos.

Se ha documentado que las ratas, animales inteligentes donde los haya, hurtan huevos de gallina de una manera insólita: como el robo de un huevo es demasiado grande para un solo de estos granujas, "el golpe" se lleva a cabo por parejas. Una de las ratas (bravo 1), se aferra con sus cuatro extremidades cubriendo el huevo, mientras que su compinche (alfa 2) tira y arrastra a aquella por el cuello, llevándola hacia un lugar seguro, ¡¡¡sin dejar rastro de sus fechorías!!!

Pero el señor de los rufianes es el Cuculus canorus (derecha), o cuco común, y motivos no le faltan. Su relación con el huevo va más allá de comerse las nidadas recién puestas de otras especies, en cuanto la ocasión la pintan calva... que eso sería "prueba superada". Las hembras de cuco ponen sus huevos en los nidos de otros pájaros, aprovechando el menor descuido de sus custodios, con un huevo del mismo color y tamaño que la puesta ajena. El objetivo es que sea otro el "pardillo" que se haga cargo de su pantagruélico vástago... o sea que "cuela" un bastardo por la vía del cloroformo. Pero la "cabrita" de la madre biológica es tan lista que además se lleva un huevo de la especie parasitada, a su propio nido (del que dará buena cuenta más tarde, claro), con la intención de no levantar la más mínima sospecha. Además, en cuanto la bastarda eclosiona, se deshace rapidito de la competencia siguiendo el diabólico plan trazado, ya se trate de huevos sin eclosionar o bien sean indefensos polluelos de la especie parasitada, lanzándolos al vacío sin ningún tipo de miramientos... igual-igualito que la mafia italiana, "haciendo que parezca un accidente, ¿capisci?"