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tribuna libre

La competitividad territorial de Galicia (I)

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 04.06.2017 
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Escribía Hayek que la Política que tiene éxito es aquella que crea un marco en el que las empresas puedan lograr una ventaja competitiva. Hoy lo haría extensible, no sólo a las empresas, también a los espacios físicos territoriales.

 


La Competitividad Territorial se incorpora a la Agenda Política tras la creación del Consejo de Competitividad de EE UU, en 1986 y la elaboración de la Agenda de Lisboa de la Unión Europea, en el año 2000. Durante este tiempo, las regiones se han convertido en sujetos activos de las políticas públicas sobre competitividad territorial y desarrollo.

La Comisión Europea define la Competitividad Territorial como la capacidad que tiene un espacio geográfico para hacer frente a la competencia en el mercado en condiciones de sostenibilidad. Y el Foro Mundial de Economía la define como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de una economía.

 


La Política Regional constituye uno de los ejes centrales de la Unión Europea ya que un objetivo comunitario es la corrección de los desequilibrios territoriales, dedicándose los Fondos Estructurales a su consecución, tal como establecen los artículos 158 a 160 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea. Dentro del Marco Financiero plurianual de la Unión Europea para el período 2014-2020, la Xunta de Galicia ha obtenido fondos económicos por seis mil millones de euros con los que se están financiando, entre otros, el Plan Estratégico Galicia 2015-2020; el Plan Director de la Industria de Galicia 2015-2020, la Estrategia Gallega de Especialización Inteligente o el Plan de Desarrollo Rural de Galicia 2014-2020.

 


Durante este período, las Administraciones Públicas deben gestionar estos planes con eficiencia, gestión de los recursos, y con eficacia, consecución de los objetivos, para incrementar los actuales niveles de competitividad regional de Galicia que en el Informe de la Comisión Europea del año 2016, ocupa, con 37,6 puntos sobre 100, el puesto 181 del total de 263 Regiones Europeas.

 


Un objetivo de estos seis mil millones de euros y los programas que los ejecutan, es saber hacer frente a las amenazas que recoge el informe DAFO elaborado por la Consellería de Facenda, dentro de la Documentación del Programas Feder Galicia 2014-2020 y que, sólo en materia de investigación, desarrollo tecnológico e Innovación, enumera un conjunto de ellas.

Así, Galicia figura entre el grupo de economías con un componente innovador moderado; tendencia descendiente en I+D desde 2008; intensidad del gasto en innovación (0,88) muy alejado de la media nacional y europea y muy lejos del objetivo del 3 % fijado para 2020; escasa especialización productiva en actividades de mayor intensidad tecnológica; modelos rígidos de Gobernanza de las Universidades en I+D+i y falta de cooperación entre las pymes para promover Proyectos y Actuaciones a favor de la Innovación.

 


En los próximos días, la Consellería de Facenda deberá presentar al Consello de la Xunta los resultados del Plan Estratégico del año 2016 cuyos objetivos transversales se concretan en el impulso a la cultura de la innovación, el fomento del emprendimiento, industrialización e internacionalización de las empresas gallegas, la dinamización demográfica y la cohesión territorial y fijación de la población al medio rural.

En unos días, la opinión pública, podrá conocer el grado de cumplimiento del vigente Plan Estratégico y llegar a saber hasta qué punto se está configurando un marco para que Galicia pueda lograr una ventaja competitiva y con qué intensidad. O, según Hayek, si la actual Política en esta materia, resulta exitosa.

 

(*) El autor es abogado y consultor empresarial