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La competitividad territorial de Galicia (III)

JOSÉ LUIS GOROSTIZU  | 18.06.2017 
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La innovación puede ser definida como todo cambio, no solo tecnológico, basado en el conocimiento, no solo científico, que genera valor, no solo económico. Es el elemento clave que potencia la competitividad.

Si la innovación de una sociedad se midiera por normas jurídicas, organismos especializados, planes, programas, proyectos… Galicia sería una sociedad innovadora.

A pesar de tantos esfuerzos de los poderes públicos gallegos, las normas no producen efectos taumatúrgicos y Galicia mantiene unos niveles de innovación muy alejados de los que marcan esas normas, planes y programas.

En el índice de competitividad regional 2016 de la Comisión Europea, Galicia obtiene una puntuación de 26,9 sobre 100 en Innovación, ocupando el puesto 185 del total de 263 regiones de la Unión Europea y muy lejos de comunidades como Madrid, con 65,3 puntos, o País Vasco, con 49,2. Cuesta, y mucho, ganar un solo punto en innovación.

El Plan de la Industria de Galicia 2014-2020 considera la innovación como una herramienta estratégica para la competitividad, estableciendo cinco enfoques y once medidas para su impulso.

Sin duda, que el citado plan contribuirá a mejorar. Pero debemos tener presente datos que nos acerquen a la cruda realidad sobre la innovación en Galicia.

En el año 2014, Galicia dedicó 468,5 millones de euros a innovación, un 0,87 de su PIB, ocupando el puesto once de las comunidades autónomas, lideradas por el País Vasco, con un 2,03/PIB y una inversión de 1.485 millones de euros y Madrid, con un 1,83/PIB y 3.590 millones de inversión.

Tengamos presente que la media española dedica un 1,23/PIB y la europea un 1,94. El objetivo fijado por la Xunta de Galicia es alcanzar, en el horizonte del 2020, una inversión en innovación del 3 % del PIB. Queda mucho por recorrer en tan poco tiempo.

Por otro lado, las empresas gallegas deben apostar por la innovación. De la inversión total en Galicia, la parte privada representa un 47,6 del total mientras que en el País Vasco se dispara hasta un 75 % y las media nacional y europea se sitúan en un 53 y un 63, respectivamente.

La Xunta de Galicia es consciente de esta situación. Tiene voluntad de progresar. La última manifestación viene dada por una regulación de “choque” de la Innovación en la Ley 2/2017, de medidas fiscales, administrativas y de ordenación, apostando por favorecer la Compra Pública de Innovación, al amparo de la Directiva 2014/24/UE.

Galicia tiene que abrir una nueva etapa. Hay que redefinir una Estrategia de Innovación de Galicia para avanzar en su aportación de valor en las diferentes áreas económicas y sociales, favoreciendo la concentración de los recursos en las áreas de investigación donde se dan claras sinergias con las capacidades productivas existentes y potenciales en Galicia.
Esto implica la convergencia de las necesidades orientadas desde la demanda (política pull) con las impulsadas por los avances de la oferta científica-tecnológica generada (política push).
Si no nos conformamos con los hechos, Galicia necesita innovar la Innovación. Reto que a toda la Sociedad nos incumbe.

(*) El autor es abogado y Consultor Empresarial