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El hombre viajero

La conducta más gráfica del hombre viajero es adquirir postales y sacar fotos: la mayor parte de las veces emotivas, selectivas o circunstanciales

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 04.02.2018 
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l o que constituye la característica del hombre viajero es la curiosidad : la atracción natural hacia las cosas interesantesy las personas con la intención de conocerlas. Le sigue la inquietud: ese especial no quedarse quieto, y salir a ver aquello que interesa. Va con ello también la búsqueda y el apetito de novedades, en un estado gozoso de percepciones. Ingresa también en esta precisión la audacia, y que se convierte en osadía creadora inyectada de una necesidad especial que surge de uno mismo, y surte de deleite al hombre viajero.

El hombre viajero : aquel que disfruta viajando, el que tiene recursos diversos, el que se siente interesado ante la realidad que se le presenta. Viene con esta conducta de exterioridad el trato con el otro en esa sorpresa, en eso impredecible, y en ese azar o destino cuando nos encontramos con alguien interesante,y que será una referencia de poste para el recuerdo. Ingresa también la adquisición de recuerdos--los "souvenirs"--, y también aquello valioso que consigue aquel coleccionista que viaja a ciudades con patrimonio de obras de arte.

La vivencia del viajar se compone de un elemento: lo subjetivo como experimentación psicologica. Lo subjetivo influye en el estado de ánimo, la tónica vital, la disposición desde la voluntad, la necesidad o las ganas de interrumpir lo cotidiano, la conciencia de una situación de la que es mejor evadirse. Envuelve el plano de lo subjetivo todo aquello en lo que concluímos sobre de lo que pudo ser y no fué; y penetra entonces una cierta lamentación que la va disolviendo el olvido. Este estado psicológico nos sucede a todos. Nos encontramos en ese gran momento que lo ha producido la acertada decisión de salir fuera de casa y de nuestro entorno. Desde el optimismo nos encontramos con la ilusión, la necesidad de ensoñación, el proyecto como una manera real de avance, la mágica vivencia de estar dentro de un medio de transporte a otros mundos y a otras costumbres.

La conducta más gráfica del hombre viajero es adquirir postales y sacar fotos: la mayor parte del las veces emotivas, selectivas o circunstanciales. Ingresa asimismo en el viajar un modo de conducta heroica: resistencia a las adversidades, el permanecer por encima de experiencias difíciles; y me viene como ejemplo la vida dura,sobre todo al principo, de los emigrantes gallegos en América y en países de Europa en los años 60, sin conocer el idioma y alejados de afectos. Instalados en el plano agradable surge en los viajes el optimismo--esa alegría extraña y lúcida de "estar alli" por fin--, el erotismo, la sexualidad, la gastronomía, la ropa y la moda, variedad de museos y todo tipo de momentos de asueto:el entretenimiento cumplido como un registro placentero de la conducta.

En las personas con dotes literarias es frecuente el ejercicio de escritura en cuadernos de apuntes donde registran epifanías, impresiones o "momentos". Confieso el frescor que me produjo el "Viaje a la Alcarria" de C.J.Cela en mi adolescencia. He aquí el viajar como una manera rica de ampliar el mundo de la vida. El hombre al que le suceden cosas porque en muchas ocasiones el mismo ha ido a su encuentro . Estos son datos para la construcción de una .antropología futura del hombre viajero.

EL CORONEL IGLESIAS. Francisco Iglesias Brage, 1900--1973 es un personaje muy poco conocido. Suena como nombre histórico, como referencia de un vuelo sobre el Atlántico en la avioneta "Jesús del Gran Poder" que salió de "Cuatro Vientos" y llegó hasta América del Sur sin escalas, que fué un héroe de la aviación, que triunfó en su profesión. Todo esto es cierto; pero hay mucho más. Me sorprende que no lo cite Gibson en su biografía de García Lorca, pues tenían un trato muy estrecho desde muy temprano. Lorca le dedica el "Poema de la saeta": " A Francisco Iglesias", de "Poema del cante jondo",1921. Tampoco aparece citado en el Catálogo de Cernuda, 2002, ed. de Valender .

El aviador y el poeta tenían un trato muy frecuente en el Madrid de la República, y antes. Existe material. Iglesias fué un hombre viajero .La enorme cantidad de postales de multitud de ciudades y países es una muestra de ello. Tiene paralelo con Saint--Exupéry en su libro "Vol de nuit",1931, que fué éxito literario .En este libro aparece la audacia, la honda meditación del vuelo, la voluntad extendida hacia el conseguimiento, la soledad metafísica entre las nubes y las estrellas--en el aviador y en el escritor-, la vivencia lírica. En suma, la grandeza humana como hazaña particular.

(*) El autor es escritor