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GERARDO FERNÁNDEZ ALBOR

"Queremos vivir en paz, en progreso y en libertad"

Gerardo Fernández Albor (SANTIAGO, 1917) es un perfecto ejemplo de esa generación hirviente: inteligente, brillante, resistente, único

Tres presidentes: Alberto Núñez Feijóo, Mariano Rajoy Brey y Gerardo Fernández Albor - FOTO: ECG
Tres presidentes: Alberto Núñez Feijóo, Mariano Rajoy Brey y Gerardo Fernández Albor - FOTO: ECG

LUIS RIAL   | 12.11.2017 
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A menudo me asalta la sospecha de que el mundo de hoy ya no produce tipos de la complejidad y la finura de algunos hombres y mujeres nacidos en el pasado siglo. No quiero decir con esto que todos ellos fueran unos santos, ni mucho menos, pero eran originales y estaban llenos de vida. Gerardo Fernández Albor (Santiago, 1917) es un perfecto ejemplo de esa generación hirviente: inteligente, brillante, resistente, único. Parece una de esas personas que se precian de llamar al pan, pan, y al vino, vino, y eso es exactamente lo que hace, con una voz cansada y extendiendo, de vez en cuando, un delgado dedo índice delante de sí para dar énfasis a sus palabras, que son siempre tranquilas, pero que pesan como el plomo: es decir, donde caen, se quedan. Fernández Albor, expresidente del Gobierno gallego, no parece ser hombre que hable con ligereza, y no creo que haya tenido que desdecirse de muchas cosas en su vida: sabe lo importante que es mantener la propia palabra. Sigo admirando su maestría como político y su amabilidad como persona. Disfruté inmensamente haciendo esta entrevista y salí con la sensación de haber conocido a todo un personaje. 

- Presidente, ¿Cómo ve el momento actual de nuestro país?

- Tenemos un grave problema, es muy preocupante lo que ocurre. El separatismo lleva décadas utilizando las aulas para adoctrinar en el odio a España, y su resultado lo estamos viendo una vez más en las calles de Cataluña en las últimas semanas con motivo del referéndum ilegal del 1-O. España no se entiende sin Cataluña y a la inversa, tampoco.

Todo esto es una enorme locura. La locución del rey provocó sin duda una reacción muy favorable en grandes sectores ciudadanos que necesitaban oír palabras de esa contundencia. Sirvió de advertencia inequívoca de que el Estado no va a cruzarse de brazos viendo cómo acaban con España. En 1978 la mayoría de españoles dio su aprobación a la Constitución. Desde entonces, España es un país democrático.

El verdadero artífice de aquella reforma política pilotada por el rey fue Torcuato Fernández-Miranda, un gran jurista para el que el proceso de Transición del franquismo a la democracia se debía realizar de la ley a la ley a través de la ley. Todo ello no se ha logrado fácilmente.  El odio ha sido y es la esencia del independentismo catalán. El independentismo es un proyecto ideológico reaccionario que desoye la convivencia democrática y constitucional, un proyecto que lleva al odio, a la violencia y al empobrecimiento de los pueblos. Nosotros, que no sentimos odio por nadie, queremos vivir en paz, en progreso y en libertad.

 - Fernández Albor viajó durante mucho tiempo de su vida. Fue el primer dirigente gallego que cruzó el océano para decir a los paisanos residentes en el extranjero que Galicia no los olvidaba. ¿Qué les diría hoy a los miles de gallegos que están en Venezuela y lo están pasado mal? - Me causa profunda tristeza asistir al quebranto progresivo de lo que un día fue una democracia sólida y perfecta. La situación de Venezuela viene deteriorándose a lo largo del tiempo. El Gobierno de Nicolás Maduro ha instaurado una dictadura horrorosa que ha provocado una terrible miseria y sufrimiento a los venezolanos. Asistimos hoy al lento hundimiento de este gran país, sumido en una profunda crisis económica y, lo que es peor, en un proceso de demolición de sus estructuras democráticas. Espero que algún día Venezuela vuelva a ser la que yo conocí, un ejemplo de paz, estabilidad, democracia, libertad y progreso. Hay que tener la esperanza de que las cosas se irán resolviendo.  

- Una vez más, los incendios forestales fueron noticia este verano en nuestra tierra, lamentablemente. ¿Qué opina usted de todo esto?

- En mi época las causas más comunes de los incendios forestales eran las maniobras de pastores, ganaderos y agricultores para regenerar el pasto y eliminar matorral y residuos agrícolas. Con que una de ellas se descontrole, ya hay un gran incendio.

Hay que añadir la acción de los pirómanos, con los que nos tenemos que hacer absolutamente intolerantes. Se saben las causas, pero el número de responsables detenidos es pequeño y, menor todavía, el número de condenados por este delito recogido en el código penal. La falta de pruebas hace que el número de incendiarios detenidos sea muy reducido; y, por último, no se sabe ni cuántos ni qué tipo de detenidos son finalmente condenados.

Alberto Núñez Feijóo, nuestro presidente, se manifestó rotundamente al decir que queman Galicia aquellos que no la aman. Hay casos de personas que arriesgaron sus vidas para salvar a sus animales, a su familia o a un vecino, clara muestra de que aún quedan personas con buen corazón. Hay que ser absolutamente intolerante con aquellos que prenden fuego a los montes. Que nadie piense que va a quedar impune, deben pagar sus acciones como si fuesen un delito de terrorismo.

 - Tengo entendido que usted es un hombre que se cuida mucho.

- Cuido mi alimentación. Hago muchas comidas pequeñas a lo largo del día, pues a mi edad no es conveniente llenarse. Hay que llevar una alimentación saludable y comer con mesura, ya que, como dice el refrán, de grandes cenas están las sepulturas llenas. Comer poco es muy positivo, y alarga la vida. Estoy muy contento de vivir en este paraíso que es Galicia, una tierra mágica, y quiero seguir contribuyendo a defender a mi tierra y a mis gentes y darles progreso, democracia y libertad.

 - ¿Le puedo preguntar una cosa que pertenece a su intimidad?

- Sí, por supuesto

 - Se suele decir que con la edad se vuelve uno más cascarrabias. ¿Es usted más exigente?

Para nada, creo que nada. Tanto mi mujer como mi hija mandan más que yo. Estoy rodeado de gente maravillosa que se preocupa y me cuida. Gracias a todos ellos.

 - Finalizamos con una mala noticia don Gerardo, el fallecimiento de Luis López Salgado Pitís, el hombre de la sonrisa, el periodista que viajaba con nosotros. También fue uno de los pilares fundamentales de La Región Internacional. 

- Era un hombre simpatiquísimo. Poca gente me hacía reír como él. Uno de mis grandes amigos de Ourense, un hombre al que yo quería mucho. Rezaré por él esta misma noche, es lo único que puedo hacer. Un abrazo a su familia.